Mostrando entradas con la etiqueta Erasmus en CÁDIZ. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Erasmus en CÁDIZ. Mostrar todas las entradas

lunes, 22 de abril de 2013

Erasmus gaditanus

Ahora en primavera nuestros Erasmus resurgen y
nos cuentan sus diversas y coloridas historias...



sus expectativas y experiencias en tierras gaditanas...


Erasmus

El Erasmus es algo difícil de describir porque es sobre todo una experiencia personal y que puede ser muy distinta de una persona a otra. Pero voy a intentar  explicarlo en general como lo vivo y entonces, con mi subjetividad.


El Erasmus primero permite tener nuevas experiencias, permite vivir de otra manera, permite cambiar el personaje que hemos construido con toda una vida de costumbres. Por ejemplo, tienes que vivir en un piso compartido, en comunidad, o para ciertas personas, es la primera vez que tienen que ir de compras o limpiar sus ropas.

Segundo, en mi opinión, el Erasmus es un viaje que puede ser muy paradójico: que es un momento con muchas libertades y responsabilidades, con muchos encuentros pero con los peores momentos de soledad, con momentos muy felices y momentos muy tristes.

Tercero, es que tienes que darte cuenta de que no es la realidad: es un paréntesis y no puedes seguir viviendo así durante toda la vida, es por eso que es un viaje tan increíble porque tienes que aprovechar, porque es una vez en la vida y además es muy corto.

Cuarto, tengo que hablar de la organización, del montón de papeles y de firmas que necesitas y creo que eso puede desanimar a ciertos estudiantes. Por ejemplo, para cambiar mi elección de asignaturas, he tenido que enviar tres veces papeles a Bélgica para obtener las varias autorizaciones. Pienso que el Erasmus es la imagen de una Europa que se dice unida pero que es muy heterogénea y que tiene que proponer un sistema internacional más elaborado.
Para concluir, el Erasmus, como muchos grandes viajes, permite cambiar la manera de pensar, las costumbres, invita a superarse. Espero salir engrandecido de esta experiencia.

David Hainaut




Infinitas experiencias...
51 estudiantes Erasmus participan en Emplazados por el Doce, 
enviando fotografías, tomadas el 19 de marzo en plazas de 15 países





Siguiendo los pasos del Erasmus original... 

Erasmus fue notable científico de su época y figuró entre los médicos británicos más reputados. El propio rey Jorge III le pidió incluso que se convirtiera en su médico de cabecera. […]
El caso es que a Erasmus le iban más otras cosas. Permaneció en Lichfield (Staffordshire) y compaginó la Medicina con una acendrada vocación científica, destacando en Física, Química, Geología y, en general, todos los aspectos de la Biología. Además fue aceptable poeta en lengua inglesa, algo poco meritorio pues es idioma fácil de rimar. (Lean traducida cualquier letra de los Beatles y me cuentan). Lo notable es que Darwin escribió poemas sobre temas científicos, Botánica especialmente. 

Gran investigador (suya es la frase "un tonto es aquel hombre que nunca ha realizado un experimento") se adelantó a su tiempo y pronto cabreó como una mona a la iglesia; algo que sólo había hecho antes gentuza como Copérnico. Tal trayectoria familiar la remataría su nieto; Charles Darwin, enunciando la Teoría de la Evolución. 

Lo mejor de Erasmus era que amaba gozar de la vida. Tuvo dos esposas, una amante entre ambas y dejó catorce hijos. Le pirraba comer y beber. Tanto, que hizo abrir un semicírculo en la mesa del comedor, para encajar su orondo estómago en el rebaje y seguir poniéndose cianótico. 

De modo que, si ven por ahí de jarana a chavalitos guiris, desmadrados y mamados, piensen que andan honrando a su patrón. 

(P.S.: Esto último es falso. ERASMUS es el acrónimo de European Region Action Scheme for the Mobility of University Students, o Plan de Acción de la Comunidad Europea para la Movilidad de Estudiantes Universitarios. Pero no sólo capillitas y beatonas van a tener santos).
Óscar Lobato
Diario de Cádiz



domingo, 17 de marzo de 2013

Cádiz, una ciudad abierta al mar, abierta al mundo, abierta a los Erasmus


Nada mejor que comenzar esta entrada cediendo la palabra a nuestros Erasmus...


ERASMUS EN CÁDIZ
Eráhmu en Cai


Decía el gran humanista holandés Erasmo de Rotterdam que para educar verdaderamente a una persona, es necesario que viaje. Por eso la Unión Europea escogió su nombre como emblema del espíritu de "Erasmus", un plan de acción de la Comunidad Europea para la movilidad de estudiantes universitarios, que les permite realizar una parte de sus estudios en un país extranjero.


Viajar para estudiar es lo que ya hacen unos 2.000 estudiantes y profesores de enseñanza superior. Erasmus no sólo es para la Unión Europea sino también para países como Turquía o Noruega. Seas croata, español o islandés, puedes adquirir una experiencia internacional con los requisitos previos siguientes: tener aprobados 60 créditos ECTS, un nivel de lengua suficiente y estar dispuesto a firmar cien mil papeles. 

Como Andalucía tiene buen clima y fama de cultura alegre, muchos Erasmus eligen este "destino de ensueño", y en la costa suroeste andaluza está la ciudad de Cádiz. Cádiz tiene playa, historia, carnaval y es preciosa. Este año, unos 700 Erasmus –en su mayoría franceses, alemanes e italianos– la han elegido. 

Cádiz - Ciudades para el siglo XXI - RTVE 

Es muy probable que llegues a esta "Tierra Prometida" entre julio y septiembre. Creerás que estás viviendo en un sueño: mientras tu familia estará preparándose para el invierno sacando la manta, los calcetines y los guantes, tú estarás echándote crema para proteger tu delicada piel de los potentes rayos del sol andaluz. Ya te darás cuenta de lo fácil que es ir de un sitio a otro en Cádiz: hace buen tiempo, la gente va andando y está alegre. Alquilar piso puede resultar tanto un juego de niños como una pesadez: lo podrás conseguir gracias a la Oficina de alojamiento, el boca a boca o Internet y su bendito www.milanuncios.com. Si compartes piso con gaditanos – ya sean capitalinos, benalupenses o conileños– harás gimnasia de oído y aprenderás rápidamente a cocinar con aceite de oliva y a aliñar el gazpacho probándolo a cada minuto hasta que esté "mu rico". 
Vivir en una residencia es más difícil de lo que parece: guisar entre costumbres cosmopolitas con los rusos que no saben sacar la basura, tener turno para la lavadora –un milagro– y acostumbrarse a poner dinero para café aunque nunca haya café no es algo que le guste a todo el mundo. Allí hace falta compartirlo todo y será el agobio de mil cosas nuevas. Pasarás de la soledad a la euforia entre estas nuevas caras que hablan todos los idiomas imaginables: ¡bienvenido, ya estás en el mundo Erasmus!
Una vez acostumbrado a lo gaditano, todo te parecerá más fácil: comprar al frutero de la esquina chirimoyas o kakis –frutas exóticas desconocidas hasta ahora–, sacar fotos de flores increíbles –que ya intentaste cultivar sin suerte en tu frío país y mandárselas a tu familia o en las redes sociales para dar envidia al resto de tu lista de contactos que está probablemente conectada a Internet frente a un fuego de chimenea. Estrenarás muy pronto tus botas de lunares porque aunque lo ignorabas, también llueve en Cádiz. Te regalarás uno de estos paraguas irrompibles con varillas de acero y mango de hormigón después de que el viento gaditano te haya roto cuatro o cinco veces el tuyo. Además, podrás volver a la infancia chapoteando en los charcos más grandes del mundo gracias a tus enormes botas de caucho. Te sorprenderás a ti mismo al escucharte saludar a la vecina que acabas de conocer soltándole un: "Hola, ¿qué paza?", como si fueras de la Sierra de Cádiz de toda la vida. Luego la vecina te contará con pelos y señales lo que ha comprado y lo que va a cocinar y te dirá "Ven a comer a caza, hijo" –algo impensable al menos para un francés. Puede ser que escuches alguna vez desde tu ventana a la hora de estudiar la delicada melodía de los altavoces del camión del frutero chillando: "Treh melone doh heuro, qué barbaridá, señora, melone durse como el caramelo, regalao, regalao, regalao". Y cuando creas que se está cayendo el mundo, no temas, sólo es el butanero que te está esperando para cambiar la bombona.
En la facultad, escucharás con tranquilidad a unos pocos profesores decir que cada año es lo mismo, que los extranjeros están aquí de vacaciones. Con los otros, aprenderás tres veces más que en tu país de origen porque además de asimilar el idioma, tendrás que acumular una tonelada de información y, de paso, intentar pillar los chistes que te cuelan. 
Ojo al dato: puedes hacer unos viajes fantásticos por una ganga. Este milagro lo hace la Erasmus Student Network (ESN), una asociación de estudiantes voluntarios de la UCA que ayuda mucho a los estudiantes extranjeros cada año. Te puedes ir a Lisboa por sólo 85€ y están incluidos: 2 noches en hostal con desayuno, fiestas, una cena en un restaurante, las visitas del centro histórico de Mérida, del Castelo de Sao Jorge, de la Torre de Belem y mucho más. La ESN también te ofrece sudaderas y camisetas de la UCA y cubatas tirados de precio, así como fiestas temáticas de disfraces (Black and white party, Christmas dinner and party…). Estos jóvenes organizan cada semana el "Tándem", encuentros entre estudiantes para practicar cualquier otro idioma que no sea el español.

Si eres italiano, estarás orgulloso de enseñar a los demás a hacer espaguetis y si eres francés, de iniciarles en la degustación de todos los quesos del mundo; y también te gustará aprender a preparar una buena tortilla española de patatas. Te encantará juntarte con otros Erasmus de tu país con quienes te irás de fiesta porque, sí, hay que reconocerlo, el Erasmus vive en la fiesta. Y después de todo "cuando uno está de Erasmus, hay que adaptarse al ambiente del país". Pero en realidad, la mayoría de los que salen de fiesta no son españoles sino estudiantes extranjeros. Los bares y las discotecas son verdaderos "imanes de Erasmus". A la hora de comer, te convertirás en un experto del tapeo en la Isleta –pequeño bar en el barrio de la Viña donde reina el barullo y la alegría–, dormirás la siesta como un español profesional y luego, irás al Nahu para empezar bien la noche. Después de varios cubatas, bailarás en tu discoteca favorita de la Punta y si tienes enchufe, podrás entrar gratis con la pulsera Imagina. Si trabajas en un bar de copas, aparte de ganar un dinero, tendrás un palco de lujo para el carnaval: podrás ponerle una copa a la reina de Inglaterra o a una caja de Paracetamol. Y encima este año tienes potra: los Hinchapelotas cantan especialmente para ti Los Erasmus poco, y parió la abuela, la verídica historia de tu vida loca (búscala en Youtube).

Grupo Plisson con los Hinchapelotas

Tenemos fama de vagos y fiesteros pero también hay que tener en cuenta que contribuimos a la multiculturalidad del sitio y a enriquecer la economía local en estos momentos de crisis.
Sin embargo, la experiencia Erasmus también tiene puntos negativos, como el problema de los estudiantes que sólo se relacionan con personas de su misma nacionalidad. Gastar dinero un año sin aprender el idioma es un desperdicio. Hablando ya en serio: el 97% de la población europea opina que la beca Erasmus es una oportunidad para ofrecerse un año sabático, nadar en una pecera de chupitos, tomar el sol siempre que se pueda y apuntarse a clases de flamenco. En resumen: estar "a gustito". Ahora bien, hace falta aclarar que los Erasmus no son todos iguales. 
A principio de curso, te sorprenderá mucho el carácter de los andaluces. Con la sonrisa permanente, los ojos risueños, esta manera de vivir con soltura, una risa permanente y un gran corazón. El acento andalú te resultará cada vez más fácil y puedes terminar siendo un verdadero "Eráhmu en Cai". Quizás serás ese Erasmus camaleónico que vaga por las calles escuchando este bonito acento que resuena por todos los lados. Te caerán muy bien los andaluces. Ay, los andaluces. Ay, el amor. Este tema te convertirá probablemente en un verdadero "Erosmus" u "Orgasmus", algo casi inevitable en este ambiente de fiesta, alegría y embriaguez. 

Quizá al final te quedes aquí a vivir como ya lo hicieron otros antes. Pero todo lo bueno se acaba. Luego viene la etapa "Síndrome Post-Erasmus" al tener que volver a tu país. 

En dos palabras, Erasmus es vivir el momento con intensidad y exprimir cada segundo al máximo. 
De todas formas, cuando uno se marcha de Cádiz, siempre vuelve algún día.

Un reportaje de Sarah Plisson, Marina Fauche, Esra Guney y Valentina Tonti.
Publicado en el Diario de Cádiz.