martes, 20 de noviembre de 2012

Ana Rossetti ilumina nuestro otoño-invierno


Ana Rossetti
Ilustración de Dante Gabriel Rossetti

Como si una linterna me arrancara
de en medio de la noche,
así me descubriste, así me señalaste.
Así horadaste mis silencios escarpados y troquelaste
las fronteras de mi isla.
Nombrándome me expones, me sitúas en el ojo de la diana.
No hay lugar para el ardid, no hay escondite.
Soy blanco paralizado, centro de tu voluntad, destino
de tu atención y tu advertencia.
¿A qué esperas?
No rehuyo la luz.
Hágase en mí lo que tu dardo indica.

                                                (Punto umbrío, 1995)


El III Seminario Internacional de Literatura Actual se inaugura en la UCA con la presencia de Ana Rossetti

El grupo de Estudios de Literatura Española Contemporánea de la Universidad de Cádiz organiza, con la colaboración del Centro Andaluz de las Letras, este encuentro internacional con el objetivo de poner en valor a los escritores andaluces. Esta tercera edición se dedica a la figura de Ana Rossetti.
Cada convocatoria está dedicada monográficamente a un autor andaluz con una trayectoria lo suficientemente amplia y reconocida como para ser objeto de estudio. Su coordinador ha explicado que se trata por un lado de “reivindicar la calidad de nuestros escritores que ya no sólo se conoce en nuestro entorno sino también tienen una dimensión universal” y por otro, de acercar al alumnado “qué literatura se están haciendo en la actualidad”.

Ana Rossetti, Medalla de Plata de la Junta de Andalucía, nacida en San Fernando en 1950, es una escritora “polifacética muy valorada por su creación poética, pero también autora de piezas teatrales, novelas, relatos, textos destinados al público infantil, ensayos o libretos de ópera”, ha reseñado el profesor José Jurado.




La anunciación del ángel

                A Pablo García Baena

Muriérame yo, gladiador, arcángel, verte avanzar
abierta la camisa, tenue vello irisado
por tu pecho de cobre.
Brazos, venas,
latido, curva, élitros de insectos
bajo el músculo o velas de navío.
.
Muriérame yo en ellos, cautiva la cintura,
amenazante dardo presentido,
pálido acónito,
igual que una fragancia, preciso, me traspase.
.
Muriérame yo en tu ancho hombro
doblada mi cabeza. Empapado y oscuro
indeciso resbala por tu frente el acanto
y mi mejilla roza, y cubre y acaricia.
.
Muriérame, sí, pero no antes
de saber qué me anuncia este desasosiego,
rosa gladiolo o en mi vientre ascua.
No antes que, febriles, mis dedos por tus ropas
desordenándolas las desabotonen,
se introduzcan y lleguen
y puedan contemplar, averiguarte,
con su novicio tacto.

                        Devocionario (1985)





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